Una validación no empieza cuando el técnico entra en la sala con los equipos de medición.
Empieza mucho antes.
Si no se lleva a cabo una correcta preparación de la instalación, pueden aparecer resultados no conformes, repetir ensayos, retrasar la puesta en servicio y en consecuencia, derivar en un sobrecoste, además de la parada de la instalación para su uso.
Estos son errores que nos encontramos con frecuencia:
- Validar sin comprobar previamente el estado de la instalación
Filtros sin revisar, equipos HVAC con incidencias, puertas que no cierran correctamente, difusores obstruidos o instalaciones que todavía están necesitando ajustes previos a la inspección.
Antes de validar, la sala debe encontrarse en las condiciones previstas de funcionamiento.
- No definir correctamente el estado de la sala
La condición de ensayo debe estar claramente definida, incluyendo aspectos como ocupación, equipos funcionando, puertas, procesos y personal presente.
- Pensar que la validación es únicamente un contaje de partículas
La clasificación de limpieza por partículas es fundamental, pero una sala clasificada no se controla únicamente mediante este parámetro.
En función del diseño, uso y normativas aplicables, suelen ser necesarios estudiar otros parámetros, debiendo efectuar ensayos de:
- Integridad de filtros
• Caudal y renovaciones/hora
• Presiones diferenciales
• Dirección y visualización del flujo
• Recuperación
• Temperatura y humedad
• Parámetros microbiológicos
• Otros ensayos específicos definidos por el proyecto o evaluación de riesgos
- No revisar previamente los criterios de aceptación
Los criterios deben estar definidos antes de realizar los ensayos y deben ser coherentes con la clasificación, el uso de la sala, el diseño de la instalación y los requisitos regulatorios aplicables. De esta forma, el informe de resultados basará su cumplimento con respecto a ellos.
- No tener en cuenta el funcionamiento real de la instalación
Una sala puede presentar problemas cuando cambia su condición de funcionamiento: apertura de puertas, presencia de operadores, funcionamiento simultáneo de equipos, cambios en el HVAC o variaciones de presión que pueden modificar el comportamiento de la sala.
Por eso, validar no consiste únicamente en medir parámetros: consiste en demostrar que la instalación funciona de forma controlada en las condiciones definidas y cuyos parámetros, son los que se han de mantener constantes hasta la siguiente validación.
En NSAP Tecnología, además de realizar la validación de salas clasificadas, ofrecemos soporte técnico previo para del estado de la instalación y anticiparnos a posibles desviaciones: revisión del funcionamiento del HVAC, caudales, presiones diferenciales, filtración, estanqueidad, condiciones ambientales y otros parámetros relevantes.
NSAP Tecnología, octubre 2026.